"El que siembra escasamente, también cosechará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también cosechará."
(2 Corintios 9:6)
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Cuando nos consagramos a Cristo, a la gente puede parecerle que estamos desperdiciando nuestra vida. Pero el Señor dijo que solo cuando la perdemos por Su causa, encontramos la vida verdadera. (Mateo 10:39).
Jesús nos enseña a medir nuestra vida por las pérdidas y no por las ganancias, por los sacrificios y no por la autoconservación, por el tiempo que dedicamos a los demás y no por el que derrochamos en nosotros mismos, por el amor que damos y no por el que recibimos.
Una regla de vida:
Dios bendice a aquellos que dan sus vidas y recursos.
El que da de su tiempo tendrá más tiempo para dar.
El sabio de Israel dijo:
“Hay quienes reparten, y les es añadido más...”
(Proverbios 11:24).
Que Dios te bendiga.
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