jueves, 19 de abril de 2012

Todo tiene un propósito


Todo tiene un propósito,
incluso las máquinas.
Los relojes te dicen la hora,
los trenes te transportan,
hacen lo que deben hacer.


Por eso,
las máquinas averiadas
me ponen triste,
porque no hacen
lo que deben hacer.


Quizás sea igual con las personas.
Si pierdes tu propósito,
es como si estuvieras averiado.


Quizás es el propósito de algunos,
reparar cosas, reparar corazones.


¿Cuál es tu propósito?...


Imaginaba que todo el mundo
era una enorme máquina.
Y las máquinas no le sobran piezas,
siempre las hacen con la cantidad exacta.


Así que si todo el mundo
es una gran máquina,
yo no puedo ser una pieza extra,
debo estar aquí por alguna razón.


Y tú también estas aquí por alguna razón.


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