sábado, 19 de noviembre de 2011

El dinero


 «El dinero es un objeto que puede ser usado como pasaporte universal a cualquier parte excepto al Cielo, y como un proveedor universal de todas las cosas, excepto la felicidad».

La Biblia no condena a todos los ricos. José de Arimatea debió ser un hombre rico ya que era el dueño de la tumba donde se sepultó a Jesús. Bernabé, un líder acaudalado de la primitiva iglesia, usó su dinero para la obra de Dios. Abraham, el hombre de fe y amigo de Dios, también era muy rico. El peligro no está en poseer dinero sino en que el dinero te posea a ti.
El dinero puede engañar porque da un falso sentido de seguridad. Pablo previno a Timoteo: «En cambio, los que quieren hacerse ricos no resisten la prueba, y caen en la trampa de muchos deseos insensatos y perjudiciales, que hunden a los hombres en la ruina y la condenación. Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males; y hay quienes, por codicia, se han desviado de la fe y han llenado de sufrimiento sus propias vidas» (1Ti 6.9-10).

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